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domingo, 4 de junio de 2017

vinos / bodega Belondrade y Lurton

Los orígenes de la bodega Belondrade y Lurton
La bodega Belondrade y Lurton es una empresa familiar que comenzó su andadura en el año 1994 de mano del francés Didier Belondrade, el cual presentó un vino blanco que ofrecía una nueva perspectiva y que, por tanto, consiguió ganarse un hueco importante en el mercado.
Fue en el año 2002 cuando inauguró su primera bodega en La Seca, un municipio de Valladolid, siendo el arquitecto Vicent Dufos du Rau el encargado de la realización del proyecto, buscando en todo momento dar ese toque artístico con el que también se presentan los vinos de Belondrade y Lurton, y es que no debemos olvidar que el vino es un arte, y como tal es tratado y respetado por esta familia que busca en sus caldos unas terminaciones que sorprendan al paladar y sin duda convenzan al catador, poniendo a disposición de todo amante del vino un producto de gran calidad y que se presenta en distintas formas que cubren un amplio abanico de nuestros platos.
En la actualidad, Belondrade y Lurton ha desarrollado un total de tres tipos de vino que conoceremos un poco más adelante, a través de los cuales intenta hacerse un hueco en todo tipo de paladares, consiguiendo de esta forma abarcar un mayor campo y adaptarse a los gustos de personas de todos los criterios y todas las edades.
En la actualidad, el equipo principal de la bodega está formado por un total de 10 personas incluyendo el propietario, una directora técnica y enóloga, un responsable de exportación, un responsable del viñedo, una encargada de la administración del negocio, un bodeguero y cuatro expertos en bodega, logrando de esta forma un equipo equilibrado y preparado para mejorar cada año este producto que sin duda es merecedor de las mejores mesas.
Los eventos y degustaciones de Belondrade y Lurton
En cuanto a la agenda de la bodega, podemos destacar diversos eventos en los que participa u organiza y que, evidentemente, siempre están relacionados con el arte y con el vino. Y es que no hay mejor forma de conocer el funcionamiento y el proceso que se lleva a cabo en la propia bodega que acudiendo a estos encuentros, de manera que podremos ver por nosotros mismos cómo tiene lugar todo el proceso de producción, y sobre todo conoceremos algunos detalles y matices importantes relacionados con la historia del proyecto y por supuesto con la fabricación del caldo.
No olvidemos que el vino es un arte, razón por la cual es importante conocer con detalle todos los elementos externos que lo componen para entender mejor el origen y el objetivo de la obra que andamos degustando en nuestro paladar, y es precisamente gracias a estos eventos donde podemos conocer, de una forma más personal y desenfadada, cada uno de estos detalles que nos ayudarán a entender mucho mejor la creación.
Y por supuesto también os aconsejamos que acudáis a alguna de las fantásticas degustaciones de la bodega Belondrade y Lurton, un encuentro entre profesionales donde realizaremos una degustación acompañados de algunas de las mejores recomendaciones para sacar el máximo partido y disfrutar este producto de calidad que nace de la ilusión y el esfuerzo de un hombre, y del arrojo, dedicación e inspiración de un equipo que hacen realidad, año tras año, que este modo de expresar el arte se extienda por miles de mesas.
Los vinos de Belondrade y Lurton
Belondrade y Lurton pone a nuestra disposición un total de tres tipos de vino en los que clasifica todas sus creaciones.
El principal, denominado Belondrade y Lurton, es el que vendría a presentarse como la corona familiar, elaborado con 100% Verdejo y disfrutando de un fermentado y crianza en barricas de 300 l fabricadas con madera de roble francés.
La crianza tiene una duración de entre 10 y 12 meses y, transcurrido este tiempo, se procede a realizar la selección, pasando a permanecer durante seis meses en botella para que madure por completo antes de ponerlo a nuestra disposición.
En total se produce una media de 85.000 botellas de vino anuales, así como 495 en formato Magnum de 1,5 l y una media de 85 botellas en formato doble Magnum de 3 l, aunque evidentemente la cantidad varía en función de la cosecha.
En segundo lugar tenemos otro vino que es denominado Belondrade Quinta Apolonia, el nombre de su hija mayor, también 100% Verdejo y formado a partir de la primera selección de barricas además de uvas nacidas de viñas jóvenes que son fermentadas en depósito. En este caso se parte de un volumen medio anual de 39.000 botellas.
Y en tercer lugar tenemos el vino Belondrade Quinta Clarisa, el cual toma el nombre de su hija pequeña y se establece como una tercera opción de vino ligero producido con 100% tempranillo, aportando un aroma afrutado, un color granada y una buena intensidad en boca, convirtiéndose de esta forma en un vino ligero que acompaña prácticamente cualquier tipo de plato fresco y desenfadado de los que solemos comer en verano. En este caso, la producción es muy inferior a los anteriores, estableciéndose en una media de unas 8000 botellas al año.
A partir de aquí, animamos a todos los lectores a que hagan un breve recorrido por las sensaciones que emanan de este fantástico caldo que no deja indiferente a nadie, y en la medida de lo posible, si podéis acudir a alguno de los eventos o degustaciones que celebra la propia bodega, encontraréis mayores razones para apreciar este vino que, estamos convencidos, pasará a formar parte de vuestra carta privada.
Didier Belondrade, el propietario de esta bodega ubicada en La Seca (Valladolid), presenta la 22ª añada de este vino monovarietal, 100% verdejo, procedente de viñedos propios, y fermentado y criado con sus lías en barricas de roble francés de 300 litros. Hay que indicar que la fermentación alcohólica se ha desarrollado de manera espontánea y controlada con el 100% de levaduras autóctonas. Después, y tras estar sometido a una crianza de diez meses, se ha procedido a la selección y al “assamblage”, que Didier ha realizado personalmente junto con Marta Baquerizo, la directora y enóloga de la bodega. Finalmente, toda la producción se ha embotellado a la vez y ha permanecido, al menos, cinco meses en botella antes de salir al mercado.
Este minucioso proceso de elaboración ha dado a luz un vino de color amarillo pálido, con reflejos verdosos, que en nariz muestra notas de heno, frutas de hueso, mandarina y recuerdos de madreselva e higos secos, con ligeros toques de vainilla que recuerdan su crianza en barrica. En boca es redondo y cremoso, con muy buena acidez sin dejar de ser equilibrado.
Por su parte, Didier Belondrade se ha mostrado muy satisfecho con el resultado obtenido. “No tengo ninguna reserva sobre esta cosecha, me gusta muchísimo y estoy sorprendido de ver su desarrollo tan temprano con tanto equilibrio. Más adelante, con el paso del tiempo, como todas las añadas, será top”, explica. Y es que Belondrade y Lurton 2015 es un vino de guarda cuyo máximo esplendor llegará en los próximos 6-8 años.
La bodega Belondrade, cuya sede actual se inauguró en el año 2000 en La Seca (Valladolid), es un proyecto muy personal de su fundador, Didier Belondrade, quien ya desde 1994 tuvo la visión de apostar por el potencial de envejecimiento de la uva verdejo. Actualmente la bodega cuenta con 36 hectáreas de viñedo, divididas en 21 parcelas, a una altura de unos 750 metros, con viñas de entre ocho y cuarenta años de antigüedad en diferentes suelos, lo que confiere a los mostos y vinos características diferentes. Por este motivo se convierte en fundamental el difícil proceso del assemblage, que Didier realiza personalmente junto con Marta Baquerizo, directora y enóloga de la bodega, acompañados recientemente por Jean Belondrade, el hijo de Didier. En la bodega se elaboran únicamente tres vinos, los blancos Belondrade y Lurton —vino de guarda de la variedad verdejo— y Belondrade Quinta Apolonia, y el rosado Belondrade Quinta Clarisa.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Vinos de la viña Pomal (rosados, blancos crianzas)

Predominantemente dorada y con una inscripción en colores claros. Elegante y refinada. Así es la imagen que luce Viña Pomal Gran Reserva 2010. Un diseño inspirado en la etiqueta clásica de los Grandes Reserva de la firma que, desde 1904, ha sido un claro reflejo del espíritu de Viña Pomal, el estandarte de Bodegas Bilbaínas. Con este nuevo look se busca dotar a este vino de un estilo único y distinguido.
Viña Pomal Gran Reserva 2010, elaborado con un 90% de tempranillo y un 10% de graciano, destaca por ser un vino equilibrado, muy aromático y estructurado. Gracias a las excelentes condiciones climatológicas que se dieron ese año y a la antigüedad de los viñedos, este vino presenta una personalidad única, reflejo del terruño riojano.
Viña Pomal Gran Reserva se caracteriza por una vinificación tradicional. Tras un año de crianza en barrica de roble americano, el vino es trasegado a un tanque para decidir el coupage del Gran Reserva, y el graciano entra a formar parte de la mezcla de la base de tempranillo. Una vez terminado este proceso, el vino pasa un año más en barrica para completar sus dos años de crianza en roble, y posteriormente otro año más en tina donde, de forma natural, termina de limpiar y de ensamblar todos sus componentes. Por último, el proceso finaliza con tres años de crianza en botella.
La marca riojana, que está conquistando los corazones de los grandes restauradores del País Vasco y de Madrid, prepara además para este inicio de año 2015 otras acciones vinculadas a la campaña, enmarcadas en un proyecto de comunicación.
Viña Pomal es un vino elegante e intenso, suave, redondo y equilibrado, que denota su procedencia de Rioja Alta y le otorga la frescura en boca tan característica. Un vino que, año tras año, ha ido cosechando premios y reconocimientos y que se ha sabido adaptar a los gustos y costumbres de un amplio abanico de consumidores.
“Vinos Singulares”, la colección prestige de Viña Pomal
Acompañando el estreno de esta campaña, Viña Pomal presenta la nueva edición de la colección de alto prestigio Vinos Singulares”. Tres vinos de edición limitada que no salen al mercado anualmente, solo en años específicos y solo de aquellas variedades que el enólogo, Diego Pinilla, considera poseen la calidad óptima para sorprender en el mercado.
“Los Vinos Singulares de Viña Pomal son vinos que nos permiten aprender, experimentar, conocer mejor la región, y en el fondo, ofrecer vinos únicos y singulares. La edición limitada incluye este año un Viña Pomal Tempranillo Blanco, que procede de viñedo en altura que combinan suelos franco-limosos y pedregosos. Este vino blanco de guarda, ofrece unos aromas elegantes y frescos con recuerdos a flores blancas y cítricos. Es estructurado, vibrante y mineral”, comenta Diego.
Viña Pomal Vinos Singulares son fruto de microvinificaciones de parcelas únicas, originados tras probar nuevas variedades, nuevas microzonas y tras la experimentación de la que se benefician el resto de gamas de la bodega. Son vinos de poca intervención, donde se respeta al máximo la personalidad de cada uva y de cada origen; son vinos para aprender.
En el año 2012 Viña Pomal lanzó los primeros vinos de esta colección que lograron grandes premios y reconocimientos. Para este año 2014, además del Tempranillo Blanco, la colección estará formada por un Garnacha y un Graciano.
Viña Pomal Garnacha, de color picota con reflejos violáceos, posee gran volumen y frescura en boca. Criado durante 10 meses en barricas de roble americano de un año, es un vino con una gran concentración frutal, estructurado y armonioso, resultado de una añada 2010, calificada de excelente por la D.O.Ca. Rioja.
Viña Pomal Graciano, fruto también de la excepcional añada 2010, de color rojo intenso y muy brillante, es un vino que en boca muestra la acidez característica de la variedad con la que está elaborado. Envolvente, elegante y potente, la una procede de un viñedo de 35 años en vaso y se ha criado en roble francés durante 20 meses.
Bodegas Bilbaínas amplía esta línea de referencias únicas con este Graciano que refleja el potencial de una variedad autóctona de La Rioja, única por su sutileza y rusticidad, compleja por su frutosidad y especiados, de gran potencial de envejecimiento y agradable balance y frescura. Hay que añadir, además, que la añada a la que corresponde este vino, 2012, estuvo marcada por la incidencia de la sequía. La falta de lluvias, con bajas precipitaciones ya desde el invierno, fue la responsable del desarrollo de todo el ciclo. Así, las zonas altas consiguieron una gran madurez y equilibrio por lo que esta variedad de uva maduró de forma excepcional.

Elaboración y características de Viña Pomal Graciano 2012

Con esta materia prima que procede de cepas de 40 años de edad y un proceso de elaboración en el que priman la experimentación inteligente y las ganas de mejorar, se ha conseguido un vino de color rojo intenso y muy brillante, que en boca muestra la acidez  y el equilibrio característico de la variedad con la que está elaborado.
Envolvente, elegante y a la vez potente son los adjetivos que mejor definen a Viña Pomal Graciano 2012, un vino que se suma al resto de referencias que componen la colección de prestigio “Vinos Singulares” de Viña Pomal –el tinto Garnacha 2012 y los blancos Tempranillo Blanco Reserva 2013 y Maturana Blanca 2014, una gama que es fruto del resultado de años de esfuerzo del equipo de la centenaria bodega riojana por plasmar la singularidad de cada uva y cada terruño.
P.V.P.: 45 €.
Bodegas Bilbaínas explica que “a raíz de la extraordinaria cosecha obtenida hace seis años en Rioja Alta, calificada como “excelente” por el Consejo Regulador de la D.O. Ca. Rioja, y aprovechando uno de los eventos enológicos más esperados del año, La Cata del Barrio Estación”, ha presentado la nueva añada del que califica como uno de sus vinos más emblemáticos: Viña Pomal Gran Reserva 2010. En esta ocasión, y coincidiendo con dicho lanzamiento, la bodega riojana ubicada en el término municipal de Haro ha querido ir un paso más allá y aprovechar la ocasión para renovarse por fuera, con una etiqueta que conmemora a los vinos prestige de la casa.

Predominantemente dorada y con una delicada inscripción en colores claros, este reluciente diseño se inspira en la etiqueta clásica de los Grandes Reserva de la firma que desde 1904 ha sido un claro reflejo del espíritu de Viña Pomal, estandarte de Bodegas Bilbaínas. Según destaca la firma: “elegante y refinada, esta nueva imagen logra dotar a este vino de un estilo único y de lo más distinguido”.

Viña Pomal Gran Reserva, en detalle

Elaborado a base de Tempranillo (90%) y con un toque de Graciano (10%)Viña Pomal Gran Reserva 2010 destaca por ser un vino de gran equilibriomuy aromático y perfectamente estructurado. Gracias a las excelentes condiciones climatológicas que se dieron ese año, así como a la antigüedad de los viñedos propiedad de la bodega, este nuevo vino presenta una personalidad única: puro reflejo del terruño riojano.
Viña Pomal Gran Reserva se caracteriza por una vinificación tradicional. En primer lugar, una meticulosa seleccióndespalillado y estrujado de la mejor uva para realizar una maceración moderadamente larga en depósito. Tras un año de crianza en barrica de roble americano, el vino es trasegado nuevamente a un tanque para decidir el coupage del Gran Reserva, y el Graciano entra a formar parte de la mezcla de la base de Tempranillo. Una vez terminado este proceso, el vino pasa un año más en barrica para completar sus dos años de crianza en roble, y posteriormente otro año más en tina donde de forma natural termina de limpiar y de ensamblar todos sus componentes. Por último, el proceso finaliza con tres años de crianza en botella.
De este modo, según da a conocer Bodegas Bilbaínas su proyecto de prestigio “sigue consolidándose y al mismo tiempo recibiendo múltiples reconocimientos”. Algunos de los más destacados han sido para la última añada, la de 2008, con los 90 puntos de Robert Parker, así como los 92 puntos de la Guía Peñín para la añada 2004, entre muchas otras distinciones.
Viña Pomal y soy un joven blanco, muy bien preparado y convencido de haber nacido para gustar. Soy un poco raro. Blanco entre tanto tinto que hay en mi familia, joven y fresco entre tanta reserva y crianza. Pero me han hecho así me  imagino que porque mi padre, Diego Pinilla, quiere descubrir todo lo que pude dar de sí la tempranillo blanco, esa uva que parece que hubo desde siempre, que parece que han descubierto hace poco una serie de bodegas y enólogos y se han dado cuenta de que es de esas uvas con posibilidades.
¿Y qué aporto a esta familia? Frescura. Son tan serios todos que parece que no cabía alguien como yo. Soy divertido en las reuniones, estoy para romper el hielo, al principio de las comidas, luego me mandan a la cama cuando salen los otros vinos de la familia. Pero aporto fruta fresca y mucha mineralidad, y eso gusta. Y por lo que oigo cuando me marcho, soy un tipo equilibrado y la gente se queda con mi recuerdo durante un tiempo largo. Les tengo atrapados con mis seis meses de barrica.
En la familia tampoco se han roto la cabeza con mi nombre. Como están orgullosos del rancio abolengo que da estar en una familia con más de 100 años de historia, me han puesto Viña Pomal Tempranillo blanco 2013, para que se sepa que vengo de una de las mejores familias de la Rioja. Eso sí, estoy entre los “Vinos Singulares” de la familia. Eso me hace especial.


Una vez más, Viña Pomal, la marca de vino riojana de Bodegas Bilbaínas, explica que “rompe las reglas” ya que con la creación de Viña Pomal Rosado 2015 ha decidido  sumarse a la tendencia de los vinos rosados de este año “ni más ni menos que haciendo historia”. En esta ocasión, la marca quiere sorprender con el lanzamiento de su primer vino rosé, que dicen que nace “con el objetivo de satisfacer a los amantes del vino clásico, pero con un toque muy vanguardista”.
La firma ha decidido vincular el color con el que Pantone ha anunciado que va  ser el tono de 2016, (en inglés, rose quartz), un rosa cercano al pastel, que es el que ha sustituido al Marsala, una combinación de rojo, marrón y rosa, que fue estrella y tendencia del año 2015 e inspirado en el vino siciliano de Marsala. Así, Viña Pomal toma como referencia el rosa cuarzo con su nuevo vino para unirse a la moda sugerida por el Instituto Pantone.

Garnacha y Viura para un delicado rosé

“Viña Pomal refleja en este vino la mejor tradición vitivinícola de la Rioja Alta”, indican. Elaborado con las tradicionales variedades de los rosados de Rioja, Garnacha (70%) y Viura (30%), “este delicado rosé destaca por su gran frescor y equilibrio, así como por su sutileza en boca y recuerdos a fresa y frambuesa”.
El nuevo rosado de Viña Pomal marida no solo con todo tipo de entrantesmenestra y ensalada o incluso pastapizza y arroces, sino que también lo hace con platos de costa compuestos a base de marisco y pesados azules.

sábado, 25 de febrero de 2017

MARQUÉS DE MURRIETA (RIOJA) gran reserva siglo XX



Vino estandarte de Marqués de Murrieta.
Envejecido durante 29 meses en barrica de roble americano y posteriormente 3 años en botella.
Potente, con buena acidez y estructura.
$800 precios orientativos para reservas del siglo XX















viernes, 20 de enero de 2017

VINOS MARQUES DE MURRIETA HISTORIA OFERTA COMPRA AL MEJOR PRECIO

Marqués de Murrieta es otra de las etiquetas centenarias de Rioja, icono de los Grandes Reservas, de rotunda calidad y elegancia. Elaborado exclusivamente en las añadas excelentes de los mejores viñedos, se presenta en el mercado tras dos años y medio de crianza en barrica de roble americano y roble francés y tres años de crianza en botella, cargado de renovada profundidad, complejidad y viveza.
El Castillo de Ygay, instalaciones recientemente remodeladas tras una reconstrucción millonaria, es una leyenda viva de Rioja que ha sabido mantenerse a lo largo de tres siglos (el XIX, el XX y este XXI) y que parece destinado a romper moldes por su sorprendente viveza. En nariz despliega una intensidad aromática que seduce por sus frutas rojas, notas florales, a trufa, incienso y toques especiados. En la boca es una caricia de textura satinada. Un gran reserva que luce músculo, elegante bouquet, intensidad frutal y un equilibrio impecables. Su coupage es 89% tempranillo y 11% mazuelo. Ya recibió 96 puntos Parker, que lo calificó como mejor Gran Reserva 2005 de Rioja. "Clásico entre los clásicos", dijo Luis Gutiérrez , catador en España del crítico americano, "vuelve a lo más alto con la excelente añada 2005. Muestra una armonía que tan solo los grandes vinos tienen. Largo final y elegante. Me encantó la sensación de seriedad y austeridad que desprende. Se trata de un gran vino de guarda (…) un Gran Reserva marcado por la Mazuelo que debería otorgarle una gran capacidad de envejecimiento. Una gran relación calidad precio para un vino de este nivel".

Según ha publicado Marques de Murrieta en su Facebook, el vino tinto elegido fue Castillo Ygay Gran Reserva Especial 2007. Se trata de un vino de un precio de unos 74 euros, de, según explica la bodega en la ficha de cata del vino, "de las uvas seleccionadas de una añada de calidad excelente en nuestro pago La Plana ubicado en la zona más elevada de nuestra Finca Ygay a 485 metros de altitud".
Las variedades utilizadas son 86% tempranillo y 14% mazuelo. El tempranillo pasa 28 meses en barricas de roble americano de 225 litros y el Mazuelo 28 meses en roble francés. En ambos casos pasan una etapa inicial de su crianza en barricas nuevas. Antes del embotellado y una vez ensamblado el vino final, éste pasa seis meses en depósitos de hormigón. Finalmente, el vino se afina en botella durante un mínimo de tres años.
El maridaje que la bodega recomienda para este vino es con carnes de vacuno a la parrilla, setas, trufas, caza mayor, etc.

Pero volviendo a Castillo de Ygay, esta nota perfecta refrenda el trabajo realizado sobre una marca; un camino que no ha resultado nada fácil. Vicente D. Cebrián-Sagarriga así lo recuerda: “Es el vino que más nos ha costado activar porque tenía unas bases tan profundas que no era fácil adaptarlo a los nuevos tiempos. Había gente que nos decía que no lo cambiáramos, que ya era una de las marcas más importantes del vino. Pero no hicimos caso, y surgió un Gran Reserva tinto alabado por la crítica mundial”. Ahora, un blanco acapara todas las miradas, y también todos los deseos. La perfección existe.

Además de solicitarlo en letras de molde, tras aquella formidable cata reclamé también verbalmente la recuperación de aquel blanco maravilloso. "Tienes una responsabilidad moral e histórica con los blancos de Rioja: el regreso del Ygay blanco", dije entonces a Vicente Cebrián.
Vaya uno a saber si aquellas palabras han tenido que ver con el relanzamiento de Castillo de Ygay Blanco Gran Reserva Especial. Pero en cualquier caso ya lo tenemos otra vez entre nosotros, esplendoroso, vivaz y complejo, tras una crianza que no conoce ningún otro blanco contemporáneo: 252 meses en barricas de roble americano, 67 en depósitos de hormigón y más de tres años en la botella. 30 años, que se dice pronto.